Estamos afrontando una crisis en la biodiversidad, la imbricada red de animales, plantas y lugares del planeta en los que éstos habitan. Y cuando hacemos alusión a la especie animal, también nos referimos al hombre.
Cada vez son más las especies animales y vegetales que se están extinguiendo y mayor el nivel de destrucción de los entornos naturales.
Esta magnífica y compleja diversidad natural constituye la base de la vida en el planeta y su deterioro en ascenso supone una grave amenaza para la especie humana y su modo de vida tanto en la actualidad como a largo plazo.
Una correcta gestión de los recursos naturales es fundamental para el desarrollo sostenible, que pasa por fomentar las comunidades pacíficas, favorecer un crecimiento económico bien equilibrado y contribuir a la reducción de la pobreza.




