Las principales amenazas para los anfibios en el Mediterráneo, por la mayor parte, son la pérdida y la degradación del hábitat, por ejemplo por la extracción de agua. La sobreexplotación, las perturbaciones de la actividad humana, la contaminación y las especies exóticas invasoras también tienen un impacto significativo, además de los desastres naturales y la enfermedad. La Quitridiomicosis, una enfermedad fúngica observada por primera vez en España en 1997, ha sido responsable en parte para el declive de las poblaciones mediterráneas del sapo partero Alytes obstetricans y la salamandra común Salamandra salamandra, y podría convertirse en una amenaza mucho más grave.
Los resultados se detallan en el informe “El estado de conservación y la distribución geográfica de reptiles y anfibios en la cuenca del Mediterráneo” (editores N. Cox, J. Chanson y S. Stuart), preparado en colaboración con Conservación Internacional y con el apoyo financiero de la Fundación Mava.