Oscar Loayza my premio Kenton Miller

01 November 2012 | Fact sheet
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En la situación actual, tener un trabajo estable en Bolivia es ya algo muy importante para la vida de cualquier persona y su familia. Que este trabajo además te guste es un elemento adicional difícil de valorar. Que este trabajo no solo te guste sino que hacerlo te llene y satisfaga personal y profesionalmente es ya mucho pedir. Al margen de ello, si tu trabajo, además de llenar tus expectativas plenamente, te permite contribuir a algo concreto que repercuta en beneficio de personas que lo necesitan o que pueda contribuir además a la protección y conservación de la naturaleza, es ya algo que puede exceder las expectativas de cualquiera y generar una motivación y satisfacción personal y profesional difícil de medir. Finalmente si, al margen de todo lo anterior, alguien, además, reconoce lo que has hecho en tu trabajo, lo valora y hasta te premia por hacerlo es algo que solo Dios, en su infinito poder, puede permitir y regalar.
Esa es la sensación que me ha inundado en los últimos meses luego de que me comunicarán la noticia y de recibir personalmente, en el Congreso Mundial de la Naturaleza realizado en Jejú, Korea, el premio Kenton Miller a la Innovación en la Sustentabilidad de las Áreas Protegidas, que la Comisión Mundial de Áreas Protegidas (WCPA) de la UICN, otorga anualmente a personas que se destacan por contribuir con nuevos enfoques, herramientas y métodos que permitan asegurar y sostener nuestras áreas protegidas.
La sobre-posición entre áreas protegidas y territorios indígenas es legalmente compatible en Bolivia, la posibilidad de que el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP), como autoridad competente en el tema, y los pueblos indígenas con derechos territoriales pre-constituidos, como propietarios de sus espacios territoriales, puedan construir un modelo que les permita coexistir y gestionar conjuntamente este espacio común es un trabajo aún en marcha, sin embargo, no es un tema nuevo y no son pocos los esfuerzos que se han hecho en el país para avanzar en ello.
Esto es muy importante porque la conservación de este espacio común puede ser determinante para garantizar o poner en riesgo, por un lado, la viabilidad del pueblo indígena que depende de su territorio y, por otro lado, la mantención de parte del valioso patrimonio natural de todos los bolivianos.
El trabajo realizado entre el Parque Madidi y el Pueblo Leco de Apolo, es una contribución importante al tema en el sentido de haberse podido desarrollar aquellos pequeños detalles que hacen más sencilla o difícil una relación de esta naturaleza. En este contexto la concertación de los temas en los cuales se pueden tomar decisiones conjuntas y aquellos en los cuales las decisiones son excluyentes es un avance importante. Al margen de ello, la priorización de los temas en los cuales ambas instancias identifican como necesarios para el desarrollo de capacidades y el diseño y desarrollo de instrumentos básicos para promover el modelo desarrollado (convenio, reglamento, plan de protección, estrategia de comunicación, etc.) es también muy importante.
Sin embargo, el trabajo aún continua, 14 de las 22 áreas protegidas nacionales de Bolivia tienen sobreposición con territorios indígenas legal o legítimamente reconocidos y hay dos caminos: 1) gestionar este territorio común en el marco del respeto a los derechos de estos pueblos y a los derechos de la Madre Tierra o, 2) trabajar de espaldas tratando de imponer acciones, intervenciones o decisiones, sin escuchar al otro.
Nuestro rol desde la sociedad civil debe estar dirigido a facilitar estos procesos y al igual que se ha logrado construir esta relación entre los Lecos y el Madidi, se puede avanzar en tender puentes entre la autoridad correspondiente y otros pueblos indígenas para, en el marco de la buena voluntad, las reglas claras y el beneficio común, se construya una gestión compartida.
Me siento muy afortunado de haber podido participar del Congreso Mundial de la Naturaleza y de haber podido conocer más del difícil trabajo y funcionamiento complejo de la UICN y de los enormes desafíos que la agenda mundial en conservación plantea. Me siento más afortunado aún de trabajar en una institución como WCS que me permite desarrollarme en lo que más quiero y además pagarme por hacerlo y, finalmente, mucho más afortunado y agradecido a Dios por haber permitido que la WCPA seleccione la nominación hecha por la Comisión Boliviana de Áreas Protegidas y el Comité Boliviano de la UICN y haberme hecho acreedor al Premio Kenton Miller, que me obliga a trabajar más aún en el desarrollo de innovativas herramientas que permitan consolidar las áreas protegidas, en el marco del respeto a los derechos de los pueblos indígenas.


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