Los pastores saben que sus animales están mejor adaptados a su medioambiente. La introducción de razas exóticas de alto rendimiento a las tierras altas y a las tierras secas es algo de lo que hablan los científicos porque no están familiarizados con las realidades de los entornos pastoriles o con los riesgos extremos implícitos en el reemplazo de razas ampliamente probadas con animales que han sido probados y han fallado.

Por décadas, las razas desarrolladas por los pastores fueron desdeñadas como improductivas por los especialistas en producción animal. Como resultado de programas de crianza animal que, aunque bien intencionados, a menudo estaban técnicamente equivocados, se puede observar una creciente homogeneidad genética de ganado (con millones de animales descendientes de un banco pequeño de animales híbridos). Se ha reconocido el peligro potencial de extinción de ciertas razas, especialmente las razas indígenas, y la gente está empezando a preocuparse por la pérdida de la diversidad de razas o la alteración de sus genes.

El reconocimiento del valor de las razas indígenas

El valor de las razas indígenas jamás ha sido cuestionado por los pastores, quienes han desarrollado técnicas e instituciones refinadas para las actividades de reproducción. Habiéndose desarrollado en entornos extremos, las razas de pastoreo representan reservorios de diversidad genética y retienen muchas características genéticas, tales como fertilidad, vitalidad, y resistencia a enfermedades y sequías, que ya no existen en animales criados bajo sistemas industriales. Este valor está adquiriendo relevancia creciente en el ámbito de la industria de producción ganadera para fines comerciales. El interés en las razas tradicionales de los pueblos pastoriles ha aumentado luego de comprobar que las bacterias y los parásitos intestinales han empezado a crear resistencia a los antibióticos y otros medicamentos. Esto crea la necesidad de criar animales altamente productivos y resistentes a enfermedades. Los científicos están realizando investigaciones sistemáticas sobre razas de ganado para identificar características genéticas con potencial comercial. Las compañías multinacionales, conscientes del potencial futuro de estas razas, están deseosas de apropiarse del material genético del ganado de pastoreo y patentar las razas para su propio beneficio comercial.

El reconocimiento del inmenso trabajo de los pastores como creadores de razas

Desde el momento en que los científicos descubrieron el valor de estos genes, se ha estado discutiendo en torno a quién tiene derecho a la propiedad intelectual sobre estos genes. En razón de los cuantiosos recursos invertidos en sus investigaciones al respecto, los científicos desean patentar el gen que descubren y autorizar su uso a efectos de recuperar dichos costos. Esto desconoce el inmenso trabajo que por años realizaron los criadores de animales y su comunidad hasta llegar finalmente a la raza en cuestión. Por otro lado, la mejor forma de proteger un gran reservorio de recursos zoogenéticos es a través del diálogo in situ y la protección y conservación de sistemas especializados de producción ganadera y sus medios de subsistencia.

Pese a ello, los criadores de animales corren el peligro de perder su derecho a criar sus propios animales a largo plazo. Para que los pastores puedan continuar sobreviviendo en las tierras secas, y para que puedan continuar manejando en forma sostenible estos entornos, tienen que mantener una existencia viable de animales reproductores adaptados a su entorno. Necesitan, asimismo, las habilidades y recursos que les permitan identificar oportunidades reales para mejorar sus razas y compartir sus recursos genéticos con pastores en entornos similares.

Defensa de los derechos de los criadores de animales

Desde la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, realizada en 2002, la sociedad civil ha estado promoviendo el reconocimiento de los derechos de los criadores de animales, inicialmente en alusión a los derechos de los agricultores incluidos en el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos. Sin embargo, hasta aquí llega la similitud, y a partir de ello el concepto ha evolucionado hasta incluir la especificidad de tratar con especies vivientes. Los derechos de los criadores de animales serán una realidad solo si los gobiernos abordan el tema. Dado que hasta ahora el concepto ha sido respaldado únicamente por la sociedad civil, el término ni siquiera está incluido en el proyecto del Primer informe mundial sobre el estado de los recursos zoogenéticos (pese a que los elementos fundamentales sí lo están). Sin embargo, poco a poco se están concretando esfuerzos para cambiar esta situación.
Derechos de los Criadores de Animales

Los derechos de los criadores de animales son un “cúmulo de derechos” basados en los siguientes fundamentos:

-Reconocimiento de los criadores de animales como creadores de razas y guardianes de los recursos zoogenéticos;

-Reconocimiento de la dependencia del uso sostenible de las razas tradicionales en la conservación de sus respectivos ecosistemas;

-Reconocimiento de las razas tradicionales como propiedad colectiva, producto del conocimiento indígena y de la expresión cultural;

-El derecho de los criadores de animales a tomar decisiones relativas a la reproducción;

-El derecho de los criadores de animales a participar en los procesos de formulación de políticas sobre asuntos relacionados con los recursos zoogenéticos;

-Apoyo para la capacitación y desarrollo de las capacidades de los criadores de animales y la provisión de servicios en la cadena alimenticia.

Protección de la diversidad zoogenética mediante el apoyo a los medios de subsistencia de los pastores

La mejor manera de proteger la diversidad zoogenética es apoyando a los “criadores de los genes”: es decir, a los ganaderos rurales. Dicho apoyo incluye la eliminación de políticas de desincentivación, el cumplimiento con los derechos relativos a los servicios sociales y la buena gobernanza, protección de los derechos sobre los recursos y la tenencia de la tierra, provisión de infraestructura y fomento de la inversión. Los incentivos pueden ser de carácter regulador y/o basado en el mercado, y pueden incluir micro créditos para mujeres en áreas rurales, acceso adecuado a los recursos naturales y a los mercados, resolución de asuntos relacionados con la tenencia de la tierra, el reconocimiento de prácticas y valores culturales, y añadir valor a sus productos especializados.

*Preparado para WISP con la colaboración de League for Pastoral Peoples