De hecho, las mujeres pastoras son muy fuertes y poderosas. A pesar de los muchos desafíos que enfrentan, encuentran maneras para garantizar que las necesidades básicas del hogar se satisfagan, encuentran maneras para acceder recursos y, dentro del sistema pastoril tienen derechos que les permiten usarlos y ser dueñas de muchos de dichos recursos, y encuentran maneras para ser tomadas en cuenta.