Ministerios Ecuatorianos se organizan para combatir el comercio ilegal de fauna silvestre

25 July 2011 | News story
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La comercialización de mamíferos grandes en uno de los lugares biológicamente más ricos de la Tierra, la Reserva de Biosfera Yasuní, ha provocado que las poblaciones de guantas, huanganas y saínos de la provincia de Orellana, desaparezcan o estén en peligro de extinción.



A simple vista, enfrentar el problema del comercio ilegal parece sencillo. Sería cuestión de adoptar una medida lógica: prohibir su comercialización. En este caso, está demostrado que hacerlo no ha sido suficiente, efectivo y mucho menos justo.

El Ministerio del Ambiente de Ecuador (MAE) entendió que la realidad de los pueblos Waorani que viven de la caza y el comercio de vida silvestre, no puede cambiar de un día a otro. Por ello, y con apoyo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y TRAFFIC América del Sur, desarrolló la Estrategia Amazónica para la Disminución del Comercio de Vida Silvestre en la Amazonía”. La presentación, se realizó en el marco de un foro interministerial que reunió a representantes de los Ministerios de Medio Ambiente; Turismo; Inclusión Económica y Social; Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca; Defensa; y Patrimonio.

“Nos hemos dado cuenta de que las condiciones de pobreza en la zona son importantes y que el cambio de hábitos no se logra con la criminalización de los más vulnerables. Afortunadamente hemos encontrado la voluntad y el compromiso de los habitantes de la zona amazónica y con ello se han iniciado procesos de diálogo e inclusión social”, señala Marcela Aguiñaga, Ministra de Ambiente.

La estrategia incluye tres elementos: la generación de alternativas económicas, fundamentadas en el diálogo; el control del tráfico ilegal; y la sensibilización y comunicación dirigida a vendedores y consumidores.

Hasta el momento, el MAE ha firmado acuerdos con organizaciones de pequeños comerciantes y definido como ejes de acción el apoyo a la piscicultura y la avicultura, la capacitación a emprendimientos para la producción y preparación de platas típicos alternativos y el mejoramiento de la infraestructura de los locales que venden platos que no utilizan vida silvestre.

En Orellana, el 80% de del comercio de fauna silvestre se da en el mercado de Pompeya, con más de diez toneladas por año. Según informes del MAE, la tendencia anual reflejó un repunte en el consumo en 2007. En 2010 controló la tendencia y disminuyó el consumo, pero por una razón no muy alentadora: la falta de disponibilidad de las especies de fauna.

Para Xavier Vargas, del MAE-Orellana, “debemos reconocer que la problemática no es solo ambiental; la dinámica socioeconómica de los pueblos amazónicos ha ido cambiando por la presión comercial que tienen de mercados externos para extraer elementos de vida silvestre del bosque”. El técnico del MAE sugiere fortalecer las actividades de control en Pompeya, pues allí se comercializan altas cantidades de carne silvestre los fines de semana.

Más control, más información y más conciencia son indispensables en este proceso. Para Johana Pesantez, Ministra de Justicia, Derechos Humanos y Cultos, responsable de aplicar las medidas cautelares, es necesario ubicar la acción de comercialización de carne silvestre como una acción ilícita. “Las personas creen que ciertas prácticas culturales son legales y no constituyen un delito; tampoco saben que existe una tipificación clara sobre ésto”, asegura Pesantez.

El General Luis Garzón, Subsecretario de Defensa Nacional, afirma que los soldados han sido testigos de la transformación de la selva, producto de la infiltración de la población en ésta. “Tenemos un rol importantísimo, pero demandamos un marco legal apropiado, para no terminar siendo demandados por no contar con la capacidad ni la autoridad para ejercer el control”, resalta.

Para los expertos del MAE, si se mantiene el ritmo de extracción, los recursos podrían agotarse en un período no mayor a 10 años y se generaría el “síndrome del bosque vacío”, con gran impacto en la economía, la cultura y el turismo.

No podemos desarrollar la actividad turística si no contamos con el capital natural y capital social, afirma Mercy Borbor, representante del Ministerio de Turismo. Por su parte, José Serrano, Ministro del Interior, llama la atención sobre esta problemática que “representa también un riesgo integral a la supervivencia de los pueblos en aislamiento voluntario”.

Los compromisos a favor de este proceso liderado por el MAE, no se han hecho esperar.
“Con la participación activa y la voluntad de coordinación de las direcciones provinciales, el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (MAGAP), el Ministerio de Turismo (MINTUR), la Fiscalía, la Marina, el Ejército, la Policía y el Servicio de Rentas Internas (SRI), hemos cubierto todos los frentes posibles”, destaca la ministra Aguiñaga.

Ximena Ponce, Ministra de Inclusión Económica y Social ofreció acompañar el proceso a través del fortalecimiento organizacional de pequeños comerciantes e iniciativas concretas con el Instituto de Economía Popular y Solidaria. Mauricio Peña, representante del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca puso a su disposición las 62 escuelas de instrucción Agraria en Orellana, para llevar a cabo un proceso de sensibilización con los campesinos sobre el problema del comercio de carne silvestre y colocar un facilitador que prepare el camino para que los negocios sociales inclusivos tengan conciencia ambiental.

El apoyo proviene también de organismos internacionales como UICN y TRAFFIC, que con Fundación Natura y el Grupo Randi Randi, implementan el proyecto “Disminución del comercio ilegal de fauna silvestre en la Reserva de Biosfera Yasuní”, que trabaja con nueve comunidades seleccionadas en dos zonas de la reserva, que aglutinan a más de setenta familias Waorani.

Entre otras actividades que son parte de la estrategia, el proyecto apoya la realización de la campaña “No comamos cuentos”, que busca disminuir el consumo de carne silvestre, con mensajes claros y directos, transmitidos a través de videos que se proyectan en medios de transporte local.

Bernardo Ortiz, Director de TRAFFIC América del Sur resalta cómo un tema de “aparente escala menor ambiental, que gira alrededor de pocas especies de vertebrados, trasciende a la escala de política pública y asciende en su acción, al articular una cantidad de procesos complejos - que vinculan pobreza, cultura, control, justicia - que nos llevan a entender que los problemas ambientales se solucionan a través de mecanismos de interacción entre todas las partes del Estado y los actores sociales”.

 


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