La persistencia tiene su recompensa

20 May 2011 | News story

Cuando Héctor Caymaris se convirtió en el único guardaparque en Laguna de Rocha, Uruguay, en 2001, no eran los animales silvestres los que estaban amenazados, era la vida de la gente.

En esa época, el área estaba explotada por cazadores, cazadores furtivos y conductores de vehículos de cuatro ruedas. La laguna prácticamente no tenía a sus roedores nativos, los capibaras, ni aves acuáticas. Con un gran riesgo para la seguridad de él y su familia, Héctor se propuso cambiar las actitudes de las personas hacia la zona.

“Comenzar un cambio cultural no es sencillo”, dice. “Desalentar el uso inapropiado de recursos naturales demanda muchísimo tiempo y perseverancia para. En este proceso, mi esposa y yo recibimos amenazas e insultos; fuimos blanco de disparos e intentos de atropellamiento”.

Pero Héctor persistió. Con ayuda de su esposa Verónica y con el apoyo de gente local afín, cambió la hostilidad de ganaderos, pescadores y operadores turísticos.

“Con unas metas de conservación tan altas, no solamente logramos cambiar la forma como se utilizaba la tierra, también creamos conciencia sobre las áreas protegidas como un recurso natural para la sociedad”, señala.

Es difícil imaginar qué pensaba este joven de 26 años, cuando decidió convertirse en el único guardaparque de un área que sobrepasa las 24 mil hectáreas, abusada por la gente urbana local. Tras haber liderado un grupo de jóvenes que asistieron a los visitantes de la Barra del Chuy, un balneario en el norte de Uruguay, la responsabilidad de Laguna de Rocha debió ser, sin duda, un desafío enorme.

Pero Héctor sabía cómo hacerlo. Con escaso apoyo del gobierno y sin un salario confiable, hizo lo que sentía que debía ser hecho. Fue firme con los operadores de los vehículos cuatro por cuatro, cazadores furtivos y turistas; trabajó con autoridades nacionales y municipales y estableció alianzas con propietarios privados, educadores y pescadores.

Con la reducción de la caza furtiva y la explotación de la laguna, las aves acuáticas regresaron a sus nidos y los capibaras crecieron en número. La comunidad local comenzó, entonces, a apreciar el valor natural del sitio; incluso desarrolló algunas actividades turísticas.

A través de su dedicación y liderazgo, Laguna de Rocha fue aceptada como parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Uruguay y fue declarada por la UNESCO como Reserva de Biosfera. Héctor fue también esencial en la creación de la Fundación de Amigos por las Lagunas Costeras en Rocha, de la cual es su Director Ejecutivo.

Una de las personas que lo apoya, asegura: “realmente hay un antes y un después en este lugar, desde que él vino aquí”.

A casi 10 años desde que asumió este desafío, Laguna de Rocha es ahora el Área Protegida de Laguna de Rocha; mientras que Héctor es el Jefe de Guardaparques, con tres guardaparques en su personal y la laguna es el mejor lugar en Uruguay para detectar capibaras.

En marzo de 2011, el trabajo de Héctor fue reconocido por la UICN, la CMAP y la Federación Internacional de Guadaparques, cuando recibió el Premio al Joven Conservacionista 2011.