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Resolutions brief

Pueblos Indígenas en la conservación de la naturaleza

• A lo largo de las últimas décadas, la conservación ha evolucionado desde un modelo que trataba a las personas y la naturaleza como entidades separadas hacia otro que concibe la conservación como plenamente compatible con las comunidades humanas. El reconocimiento oficial de los Pueblos Indígenas como actores centrales en la conservación de la biodiversidad fue crucial para este proceso. 
• Decenas de Resoluciones de la UICN —decisiones adoptadas por los Miembros de la Unión para orientar las políticas de conservación de la naturaleza— han sentado las bases para la inclusión de los Pueblos Indígenas en los niveles más altos de la gobernanza de la biodiversidad. 
• La financiación directa y específica para las iniciativas de los Pueblos Indígenas, la inversión en el fortalecimiento de capacidades y el apoyo a los sistemas de conocimiento liderados por los Pueblos Indígenas son esenciales para reforzar su capacidad de participar en la acción por la biodiversidad y de liderarla.

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¿Qué establecen las Resoluciones?

Los Pueblos Indígenas poseen derechos de tenencia o de gestión sobre una parte significativa de las áreas protegidas y los paisajes ecológicamente intactos del planeta (Garnett et al. 2018). Han sido guardianes de la naturaleza desde tiempos inmemoriales, protegiendo sus tierras de la degradación de los ecosistemas y la pérdida de biodiversidad. Sin embargo, el reconocimiento de los derechos indígenas en las políticas y normativas ambientales es reciente. Desde la década de 1990, los Miembros de la UICN han adoptado numerosas Resoluciones y Recomendaciones sobre cuestiones indígenas en las Asambleas Generales y los Congresos Mundiales de la Naturaleza, contribuyendo a impulsar y defender este movimiento a escala mundial.

Ya en 1994, la Recomendación GA-1994-19.22 ‘Pueblos Indígenas’ y la Resolución GA-1994-19.23 ‘La importancia que las acciones sean aprobadas previamente por la comunidad’ instaron a los Estados y a las autoridades locales a garantizar la plena participación de los Pueblos Indígenas en las decisiones relativas a las áreas protegidas.  

En 1996, el primero Congreso Mundial de la Naturaleza de la UICN en Montreal dio un paso más con la Recomendación WCC-1996-1.43 ‘Participación pública y el derecho a la información’ subrayando la necesidad de medidas jurídicamente vinculantes para garantizar la participación pública, el acceso a la información y a la justicia. Ese mismo Congreso dio lugar a la adopción de Resoluciones que instaban a la gestión colaborativa de las áreas protegidas, así como al respeto de la diversidad cultural indígena, incluidas la diversidad lingüística y los derechos de propiedad intelectual.

Resoluciones posteriores instaron a una mayor integración de los Pueblos Indígenas en las labores de conservación mediante la adopción de un nuevo paradigma para las áreas protegidas centrado en la equidad y los derechos humanos. El concepto de áreas conservadas por comunidades indígenas y locales entró formalmente en el discurso internacional con la adopción de la Resolución WCC-2008-4.049 ‘Apoyo a los territorios indígenas de conservación’ en el Congreso de la UICN de 2008 en Barcelona.

Otro cambio importante se produjo en el Congreso de 2016 en Hawái, cuando los Miembros de la UICN aprobaron reformas de gobernanza para crear una nueva categoría de membresía destinada a las Organizaciones de Pueblos Indígenas (OPI). Era la primera vez que la UICN reformaba su estructura de membresía, y lo hizo específicamente para responder a las demandas de los Pueblos Indígenas. El enfoque de gobernanza de la UICN pasó de permitir la participación y los aportes indígenas a reconocer su capacidad de acción y autoridad, ya que las OPI quedaban facultadas para ejercer plenamente sus derechos como Miembros, incluido el de proponer Resoluciones y Recomendaciones, contribuyendo así a definir la agenda mundial de conservación.

En el Congreso Mundial de la Naturaleza de la UICN de 2021 en Marsella, los Pueblos Indígenas participaron por primera vez como un bloque de voto diferenciado, y se adoptaron enmiendas a los Estatutos de la UICN para crear un puesto electo de Consejero Indígena en el Consejo de la UICN. Más recientemente, en el Congreso de la UICN de 2025 en Abu Dabi, se adoptó una nueva serie de Resoluciones centradas en el liderazgo indígena y los sitios sagrados, las lenguas indígenas, los conocimientos tradicionales y el patrimonio cultural y el concepto de justicia restaurativa.

 

IISD/ENB - Mike Muzurakis

El Congreso de la UICN de 2025 acogió la primera Cumbre Mundial de los Pueblos Indígenas y la Naturaleza celebrada de forma presencial.

¿Qué se ha logrado? 

Con el tiempo, las Resoluciones y Recomendaciones de la UICN han ayudado a reescribir el relato sobre el papel de los Pueblos Indígenas en la conservación, impulsando su reconocimiento como titulares de derechos y socios en la gobernanza, y no como meras partes afectadas o beneficiarias.

Las Resoluciones y Recomendaciones de la UICN de la década de 1990 y principios de la de 2000 ayudaron a generar impulso hacia la histórica adopción de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (UNDRIP, por sus siglas en inglés) por la Asamblea General de la ONU en 2007. La UICN respaldó la Declaración en el Congreso de 2008 en Barcelona, junto con la adopción de una Resolución específica que exige que los principios de la UNDRIP se apliquen en toda la labor de la UICN.

La reforma de gobernanza de la UICN de 2016 fue posteriormente reflejada por el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), del que la UICN es asesora técnica. En la COP16 del CDB en 2024 se estableció, dentro del CDB, un órgano subsidiario permanente sobre los Pueblos Indígenas y las comunidades locales: un cambio estructural que la UICN había promovido durante mucho tiempo y que había puesto en práctica en su propia membresía y en su Consejo. Del mismo modo, el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal reconoce a los Pueblos Indígenas como custodios clave de la biodiversidad en varias de sus metas, y exige el reconocimiento de sus derechos y su participación en la planificación espacial, la restauración, la protección y la toma de decisiones, un estatus que la UICN reivindicó durante mucho tiempo.

A través de su colaboración con la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por sus siglas en inglés), la UICN también ha promovido activamente la incorporación de las perspectivas y los valores indígenas en las evaluaciones de los ecosistemas, un enfoque que la IPBES adoptó en 2017.

Los conocimientos ecológicos tradicionales se integran cada vez más junto con los datos científicos en las iniciativas de la UICN. Por ejemplo, se está estudiando la incorporación de los conocimientos indígenas en las evaluaciones de la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN™ en diversos grupos taxonómicos (UICN 2022). En su calidad de órgano asesor oficial sobre la naturaleza en el marco de la Convención del Patrimonio Mundial, la UICN también ha promovido y respaldado avances significativos en la mejora de las Directrices Prácticas del Patrimonio Mundial, con el fin de incorporar procesos de consentimiento libre, previo e informado y salvaguardas para los derechos y valores de los Pueblos Indígenas en el Patrimonio Mundial.

Al fijar la orientación del Programa de trabajo de la UICN, las Resoluciones impulsan una gobernanza basada en los derechos en todas las labores de la Unión, integrando así la participación y el liderazgo indígenas en las iniciativas de la comunidad mundial de Conservación. El Sistema de Gestión Ambiental y Social de la UICN y su Estándar sobre los Pueblos Indígenas exigen medidas activas para ayudar a los grupos indígenas a defender sus derechos, y requieren que estos reciban información oportuna y precisa sobre los proyectos que les afectan.  

La integración de los derechos y las funciones de los Pueblos Indígenas en la gestión de las áreas protegidas también avanza a través del Estándar Global de la UICN para Áreas Protegidas y Conservadas Efectivas y Equitativas, uno de cuyos elementos clave es el reconocimiento de los derechos de los Pueblos Indígenas tal como los enmarca la UNDRIP. 
 

IUCN/Andrew McConnell/Workers Photos

Pabellón de los Pueblos Indígenas en el Congreso de la UICN de 2025.

¿Qué queda por hacer?

A pesar de los avances recientes, es necesario seguir trabajando para garantizar la inclusión plena y significativa de los Pueblos Indígenas en los procesos de gobernanza, especialmente a nivel nacional.

El Marco Mundial de Biodiversidad exige a los países que actualicen sus Estrategias y Planes de Acción Nacionales sobre Diversidad Biológica (EPANB) con una mayor atención a los derechos indígenas y a su participación directa en la toma de decisiones. Sin embargo, muchos Pueblos Indígenas perciben una falta de influencia sobre el proceso (AIPP 2026). La Iniciativa Podong para los Pueblos Indígenas, liderada por la UICN y el Foro Internacional Indígena sobre Biodiversidad, colabora con los gobiernos para garantizar que las EPANB reconozcan los derechos indígenas. Como resultado, hasta octubre de 2025, 15 países habían reconocido las funciones, los derechos y las contribuciones de los Pueblos Indígenas y las comunidades locales en la conservación, y los habían incluido en sus EPANB y otras políticas relacionadas.

Además, es fundamental garantizar una financiación directa y específica para los Pueblos Indígenas, invertir en el fortalecimiento de sus capacidades y apoyar las soluciones de conservación y climáticas lideradas por los Pueblos Indígenas, reconociendo sus sistemas de gobernanza y de conocimiento. Una Resolución adoptada en Jeju en 2012 hace un llamado a establecer mecanismos de financiación mundiales para reforzar el reconocimiento y el apoyo a la conservación liderada por los Pueblos Indígenas.

El Marco Mundial de Biodiversidad reconoce los Territorios Indígenas y Tradicionales como una ‘tercera vía’ para alcanzar su meta de conservar de manera efectiva al menos el 30 % de las tierras, las aguas y los mares del planeta para 2030. Alcanzar esta meta exigirá una ambición más audaz, un compromiso mucho mayor y un mayor reconocimiento de las contribuciones de los Pueblos Indígenas, con la UICN desempeñando un papel clave a la cabeza de estos esfuerzos.