Biodiversidad: garantía de bienestar para el ser humano

20 May 2010 | News story

En el Día Internacional de la Diversidad Biológica, el Programa de Estudios Socioambientales de la FLACSO, el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) y la UICN realizaron un foro que evidenció, a través de la exposición de casos, la importancia de la conservación de la biodiversidad para el mantenimiento de los medios de vida

Según el estudio “La Economía de los Ecosistemas y la Biodiversidad” (TEEB - iniciativa internacional de investigación liderada por el PNUMA)“, el 1,1 billón de personas pobres del mundo debe gran parte de su bienestar a la naturaleza”. Para las poblaciones rurales, principalmente comunidades locales y pueblos indígenas, esta relación es más estrecha por una dependencia mayor de los recursos naturales para su subsistencia.

En la apertura del foro Biodiversidad y Bienestar Humano, Anita Krainer, Profesora Asociada del Programa Socioambiental de la FLACSO, enfatizó en los vínculos que tiene la pérdida de la biodiversidad con la pérdida de la diversidad cultural y lingüística. Manifestó la importancia que tiene el desarrollo de políticas públicas dirigidas a disminuir las amenazas sobre los ecosistemas, tanto como a proteger la diversidad cultural.

El programa Socio Bosque, del Ministerio de Ambiente de Ecuador, es una iniciativa de inversión social que provee incentivos monetarios a actores individuales y colectivos, comprometidos con la conservación de bosques y páramos.

Selecciona los predios con criterios como: el grado de amenaza, la provisión de servicios ambientales y el nivel de pobreza; no se enmarca dentro de la estrategia REDD, porque además de la captura de carbono, incluye la conservación del agua y otros recursos.

El programa contribuye a mejorar las condiciones de vida de los beneficiarios, quienes destinan los incentivos a actividades prioritarias, tales como: iniciativas productivas, microfinanzas, ecoturismo, salud; además de consolidación territorial, linderación y fortalecimiento organizativo.

En 2008, ingresaron 21 comunidades con casi 170 mil hectáreas bajo conservación; muchos de ellas provienen de la Amazonía. Luego de 20 meses de implementación del programa, los beneficiarios expresan que “sus esfuerzos y voluntad por la conservación de sus bosques, finalmente tiene algún tipo de reconocimiento e incluso valoración económica”, citó Max Lascano, Coordinador de la iniciativa.

La lidereza del Movimiento de Mujeres de El Oro (MMO), Rosa López, llamó la atención sobre la poca importancia que se ha dado al estado de conservación de los ecosistemas costeros y al deterioro de las condiciones de vida de las poblaciones que los habitan.

Una serie de amenazas generan presión sobre los recursos naturales, de los cuales dependen las mujeres. En el caso del manglar, la tala indiscriminada por la producción camaronera; el vertimiento de desechos sólidos de las zonas urbanas y la explotación minera.

A través del proyecto Tejiendo Redes en la lucha por un ambiente sano, financiado por UNIFEM, las mujeres asociadas al movimiento, además del empoderamiento en derechos económicos, sociales, ambientales y culturales, han emprendido iniciativas como la escuela de género y ambiente para hombres y mujeres y la red “Mar, tierra y canasta”, con la que apuestan a una economía solidaria.

Emilio Orbe, Presidente de la Junta Parroquial El Chical, en la provincia del Carchi, describió algunas de las iniciativas que se implementan para la conservación del Bosque Protector Golondrinas, ubicado en la Biorregión del Chocó y creado en 1995. Una conjunción de actores que incluye: posesionarios; propietarios de fincas; la organización indígena FCAE y juntas parroquiales, con el apoyo de las ONGs Randi Randi, Altrópico, WWF y Ecolex, han generado un proceso para frenar la expansión de la frontera agrícola, efectuar un manejo sustentable de los recursos naturales y controlar la tala indiscriminada.

En 2007, se conformó un comité de co-manejo del bosque protector; se desarrolló un plan de manejo del bosque y se ha ingresado a áreas de conservación dentro del Programa Socio Bosque. También, se han liderado acciones de educación ambiental, en convenio con instituciones educativas, que contiene jornadas ecológicas y creación de clubs ecológicos juveniles. Junto con Altrópico, se realizó también un inventario de aves que constituye un insumo para los procesos de educación ambiental en la zona.

La UICN, en asocio con miembros de Perú y Bolivia y en el marco del proyecto mundial Medios de vida de pueblos indígenas altoandinos, ha desarrollado criterios de bienestar y buen vivir, a partir de estudios de caso con la participación de comunidades locales. La sistematización de estos criterios ha servido de base para la formulación de Indicadores Culturales de Bienestar, herramienta que pueden aportar en la evaluación de condiciones de vida, acceso y disfrute de derechos, desde parámetros culturalmente pertinentes.

En la exposición de Ivette Vallejo, Coordinadora del proyecto, se enfatizó el carácter multidimensional del concepto “bienestar”. En las concepciones y filosofía de los pueblos indígenas altoandinos el bienestar, buen vivir, sumak kausay (quechua), suma qamaña (aymara) incluye aspectos tangibles e intangibles; materiales e inmateriales. Éstos enfatizan la necesidad de re-establecer una relación de armonía con la naturaleza y entre las colectividades humanas.

Entre los componentes del buen vivir que el proyecto identificó, están: tierra y territorio, organización social y autogobierno, identidad cultural, convivencia social colectiva, relaciones interculturales, medio ambiente y recursos naturales, economía y producción, condiciones de vida (salud, educación y acceso a servicios).

En términos generales, el foro concluyó con la reflexión de que, aunque el bienestar no tiene parámetros universales para ser evaluado, depende en gran medida del acceso a ecosistemas saludables y de la disponibilidad de recursos naturales en calidad y cantidad apropiados a las necesidades humanas.
Así como existen distintas visiones culturales sobre el bienestar y sobre la naturaleza, también existen visiones diferenciadas de género, que es necesario contemplar en la implementación de políticas, programas y proyectos relacionados con la conservación.

En el caso de Ecuador, es importante visibilizar aquellos ecosistemas que han recibido menor atención, como los marino-costeros, que también brindan servicios ecosistémicos importantes para el mantenimiento de modos de vida y la continuidad cultural de las poblaciones locales.

En el Día Internacional de la Diversidad Biológica, no olvidemos que los ecosistemas proporcionan una serie de bienes y servicios ambientales, entre ellos: la generación de alimentos y fibras, el suministro de agua, la polinización y la captura de carbono. Además, que la naturaleza tiene una importancia simbólica y espiritual para muchos pueblos, pues su relación está marcada por un fuerte vínculo afectivo. Por ello, conservémelos y fomentemos su uso sostenible.