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Artículo 07 Jul, 2025

Conservar el suelo aumenta la productividad agrícola, la seguridad alimentaria y la resiliencia ante el cambio climático

En el altiplano de Guatemala, la UICN, a través del proyecto Altiplano Resiliente, impulsa la adopción de Soluciones basadas en la Naturaleza que han demostrado la reducción de la erosión potencial en cuencas hidrográficas hasta en un 26%.

Hands holding plant sprout in a pile of dirt
Las medidas impulsadas para la conservación de suelo rescatan el conocimiento ancestral maya, como la práctica de cobertura vegetal de cultivos a base de residuos de frijol, conocida como “mulch”.

 

Ciudad de Guatemala, Guatemala, 7 de julio, 2025 (UICN). La degradación de suelos y su biodiversidad reduce la productividad agrícola, por lo que su conservación es de gran relevancia para la seguridad alimentaria, el crecimiento económico y el impulso a los medios de vida, asociados con la producción agrícola.

Implementar prácticas de conservación de suelo ayuda a mejorar la infiltración de agua, mantener la humedad de las parcelas agrícolas, minimizar la erosión, capturar y fijar carbono, y restaurar la biodiversidad natural del suelo, lo que aumenta los nutrientes para las plantas. Por ello, el impulso de prácticas de conservación de suelo y agua es parte de las estrategias mundiales de adaptación y mitigación al cambio climático. 

Buenas prácticas

En el altiplano occidental de Guatemala, considerado uno de los lugares más vulnerables al cambio climático y el corazón de la cultura maya viva, la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) impulsa el proyecto de adaptación al cambio climático, Altiplano Resiliente.

A través de esta iniciativa se promueven tres sistemas que contribuyen con la conservación de los suelos: sistemas agroforestales (SAF), sistemas de maíz intercalado con árboles frutales (MIAF) y el sistema de línea clave o keyline, por su nombre en inglés.

Sistemas agroforestales

Se impulsa la implementación de sistemas agroforestales, de árboles intercalados, incorporando especies frutales, como manzana, durazno y aguacate. Estos sistemas contribuyen a la retención de humedad y retención de los suelos dentro de las parcelas, lo que mejora la calidad de vida de las personas beneficiarias y sus familias. 

Para aumentar la infiltración de agua y reducir la erosión se realizan terrazas individuales y se implementa la práctica de cobertura vegetal local (“mulch” a base de residuos de frijol), que reduce el impacto de las gotas de lluvia al suelo y retiene humedad requerida por las plantas. 

Los sistemas agroforestales se establecen en arreglos, como árboles en lindero, cultivo en callejones y sistemas taungya. Estos últimos combinan el establecimiento de componente arbóreo con cultivos agrícolas anuales, para la reducción de costos de establecimiento y manejo.

Sistemas MIAF

El sistema MIAF (maíz intercalado con árboles frutales) es el preferido entre las familias productoras que se apoyan en el altiplano de Guatemala, ya que producen el maíz, cultivo ancestral de los mayas y base de la alimentación local, en combinación con frutales como manzana, melocotón y aguacate, que diversifican las fuentes de ingresos económicos. 

Estas parcelas se complementan con obras de conservación de suelo para mejorar la disponibilidad de agua requerida por las plantas frutales. 

Sistema de línea clave

Otro modelo impulsado por el proyecto Altiplano Resiliente es el de línea clave o keyline, que combina el manejo de agua de lluvia con prácticas de conservación de suelo y agua, como la producción de materia orgánica, para el control de la erosión y el manejo de la humedad, así como el manejo agroforestal para el aumento de la productividad y la restauración del ecosistema.

En este sistema, con base en la información micro climática, se realiza un diseño agronómico que determina el requerimiento de agua de los cultivos de la parcela, para la construcción del reservorio de agua y su sistema de distribución. 

Actualmente, el proyecto ha implementado un total de 4537.45 hectáreas de sistemas agroforestales, que se complementa con información climática dirigida a productores para la toma de decisiones, e instaurado 8 parcelas demostrativas con sistemas keyline en 5.72 hectáreas. Este 2025 se están estableciendo más de 30 proyectos de línea clave.

Alianza por la conservación del suelo

La Alianza Guatemalteca para el Manejo de los Suelos (AGMS) es la plataforma nacional que busca unir esfuerzos y crear sinergias para convertir la gestión sostenible de los suelos en un pilar fundamental para la generación de bienes y servicios para la sociedad. 

La AGMS cuenta con más de 15 organizaciones aliadas, entre ellas, la UICN, a través de Altiplano Resiliente. Esta figura cuenta con el reconocimiento de la Alianza Latinoamericana de Suelos (ASLAC) y la Alianza Mundial por el Suelo (AMS).

En Guatemala, la AGMS trabaja en la revisión de la iniciativa 4813 “Ley de manejo, conservación y restauración de suelos agrícolas”, que tiene dictamen de la Comisión de Agricultura, Ganadería y Pesca del Congreso de la República (dictamen del 11 de enero 2018).

Medidas efectivas

Las medidas de Adaptación basada en Ecosistemas (AbE) tienen el potencial de reducir la erosión en cuencas del altiplano de Guatemala, de acuerdo con un ejercicio realizado con base en proyecciones climáticas al año 2050.

Así se concluyó, tras la realización de un ejercicio de modelación y simulación de servicios ecosistémicos, realizado por el proyecto Altiplano Resiliente, sobre 4324 hectáreas restauradas por medio de diferentes acciones AbE, entre las que destacan los procesos de reforestación, promoción de sistemas agroforestales y prácticas de conservación de suelo y agua, entre otras. 

La modelación y simulación de servicios ecosistémicos se realizó utilizando el software InVEST y considerando el escenario RCP4.5 proyectado para el año 2050 según las trayectorias de concentración de emisiones y concentraciones (RCP, por sus siglas en inglés).

Un resultado destacable es que la restauración efectuada por el proyecto podrá reducir la erosión potencial media de manera significativa a nivel de parcela o área restaurada. Además, la modelación permitió determinar las microcuencas donde la reducción de erosión potencial puede llegar a ser de hasta un 26%.

Proyecto de adaptación

Desde 2020, el proyecto Altiplano Resiliente implementa acciones para reducir el impacto del cambio climático en el ciclo hidrológico de las cuencas del altiplano guatemalteco, para aumentar la resiliencia del ecosistema y las poblaciones locales.

Altiplano Resiliente es implementado por el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN), el Ministerio de Alimentación y Ganadería (MAGA), el Instituto Nacional de Bosques (INAB), y el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH). 

Además de la UICN, el proyecto cuenta con la colaboración de la Fundación para la Conservación de los Recursos Naturales y Ambiente en Guatemala (FCG) y la Universidad Rafael Landívar (URL), gracias a fondos provenientes del GCF (Green Climate Fund) y la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA).