Cada año, entre noviembre y marzo, millones de mariposas monarcas migratorias (Danaus plexippus plexippus) invernan en los densos bosques de oyamel y pino de los estados de México y de Michoacán, culminando una travesía de más de 4.000 kilómetros que comienza en la región de los Grandes Lagos, en el sur de Canadá.
Las mariposas que en otoño llegan a los bosques de Michoacán descienden de aquellas que, en marzo del mismo año, emprendieron el largo viaje hacia el norte. A lo largo de este recorrido se suceden entre tres y cuatro generaciones.
Hacia el final del verano nace la llamada generación Matusalén, distinguida por su extraordinaria longevidad: puede vivir hasta ocho meses, casi el triple que las demás. Son estas mariposas las que emprenden el viaje completo a través de Canadá y Estados Unidos para regresar a los sitios de hibernación en el centro de México.