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Blog 14 Mar, 2026

Daniel Valle Basto: una mirada territorial, académica y colaborativa para revitalizar la Lista Verde en Perú

Daniel Valle Basto, nuevo Presidente del Grupo EAGL Perú.

 

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Photo: Daniel Valle Basto, Grupo EAGL Perú

El nuevo presidente del Grupo de Expertos de la Lista Verde (EAGL) en Perú, Daniel Valle Basto, llega con una propuesta clara: fortalecer la Lista Verde desde lo territorial, con sentido práctico, técnico y profundamente humano. 

Su visión se basa en el aprendizaje acumulado, la experiencia de campo, su rol como académico y la necesidad urgente de apoyar a las áreas protegidas en un momento clave para su legitimidad y sostenibilidad. 

Daniel no buscaba un rol de liderazgo, pero lo asumió convencido de que es posible construir una forma de trabajo más efectiva, horizontal y útil para los equipos de conservación en el país. 

No se trata de figurar”, enfatiza, “sino de facilitar procesos, fortalecer confianzas y hacer que la Lista Verde sume valor real en el terreno”. 

 

Entender el contexto para actuar con coherencia 

Desde su experiencia en diversas regiones del país, Daniel identifica con claridad que muchos retos de las áreas protegidas no pasan por la falta de voluntad, sino por la dispersión de esfuerzos, la carga administrativa y la desconexión entre las políticas y las realidades locales. La Lista Verde, señala, debe ayudar a cerrar esa brecha. 

En lugar de imponer nuevas estructuras o generar exigencias difíciles de cumplir, propone apoyar a los sitios en lo que ya vienen haciendo bien, reconociendo su esfuerzo y brindando herramientas claras para mejorar continuamente. 

"Tenemos que hablar en su idioma, entender sus dinámicas y acompañar técnicamente desde lo que ya existe", manifiesta

 

Fortalecer el EAGL desde lo colectivo 

Daniel plantea un enfoque colaborativo para revitalizar el funcionamiento del EAGL. Su prioridad es consolidar al grupo como un equipo técnico activo, con roles claros, buena comunicación interna y autonomía para cumplir su rol con solvencia. 

 

Entre sus propuestas destacan: 

  • Crear espacios de intercambio horizontal entre miembros nuevos y antiguos. 

  • Promover agendas compartidas y realistas. 

  • Simplificar procesos de revisión y acompañamiento. 

  • Impulsar el diálogo con otras experiencias regionales. 

     

Este tipo de dinámicas, señala, son clave para que el EAGL no solo evalúe, sino también aprenda y evolucione con el proceso. 

 

El valor de lo concreto: ejemplos que inspiran 

A lo largo de la conversación, Daniel trae a colación ejemplos vividos que ilustran su manera de ver la conservación: desde comunidades costeras que protegen ballenas jorobadas mediante turismo responsable, hasta comités de vigilancia comunal que custodian sus bosques sin grandes presupuestos pero con enorme compromiso. 

Uno de los ejemplos más potentes que menciona es el de las comunidades de la costa norte del Perú que, organizadas localmente, desarrollaron una economía basada en el avistamiento de ballenas. Estas iniciativas, sin estar necesariamente vinculadas al sistema nacional de áreas protegidas, representan formas legítimas y efectivas de conservación desde lo local, impulsadas por la identidad territorial y el beneficio colectivo. 

"Cuando la conservación se conecta con la identidad, la economía local y la organización social, el impacto es mucho mayor", señala.

Estos casos, si bien no forman parte aún de la Lista Verde, muestran el tipo de iniciativas que, con acompañamiento adecuado, podrían beneficiarse del estándar y al mismo tiempo fortalecerlo desde su propia experiencia. 

 

Hacia una Lista Verde útil, cercana y transformadora 

Daniel insiste en que el gran potencial de la Lista Verde está en convertirse en una herramienta útil para los equipos de gestión. “No puede ser una carga más”, advierte. Su propuesta es apoyar para las evaluaciones sean procesos enriquecedores, adaptado a las capacidades locales y alineado con las prioridades nacionales. 

Así, la Lista Verde puede convertirse en un sello de confianza pública, que reconozca el esfuerzo de los territorios y refuerce la legitimidad de las áreas protegidas ante sus comunidades. 

 

Una Lista Verde con mayor impacto técnico y territorial 

Daniel también propone que la Lista Verde avance hacia una mayor proyección pública y técnica. En sus palabras, "la Lista Verde debería ser un referente de opinión técnica en relación a las áreas protegidas". Para lograrlo, considera clave posicionar su trabajo de forma abierta en la población local, regional y nacional, visibilizando su aporte como herramienta de calidad y respaldo en conservación. 

Además, resalta la importancia de valorar la biodiversidad en vida. 

Somos conscientes que los elementos de la diversidad biológica pueden lograr más valor estando vivos, que cosechados o talados”, dice. 

Darle valor a la biodiversidad, agrega, es una forma efectiva de conservarla y asegurar sus beneficios para el futuro. 

En esa misma línea, subraya que la estabilidad y persistencia en la gestión de la biodiversidad depende más de los compromisos locales que de las obligaciones funcionales de las estructuras administrativas actuales. Por ello, plantea que los expertos de la Lista Verde deberían asumir roles más activos en el trabajo directo con pobladores locales, especialmente aquellos relacionados con el uso y manejo de los recursos naturales. 

Reconocimientos y una nueva etapa de compromiso colectivo 

Además de su experiencia como asesor técnico y promotor de iniciativas de conservación en campo, Daniel también se desempeña como docente universitario en la Universidad Científica del Sur. Ha sido reconocido por su contribución al campo ambiental en el Perú, lo que reafirma su compromiso tanto con el conocimiento como con la práctica de la conservación. Su labor académica le ha permitido formar a nuevas generaciones de profesionales ambientales y reflexionar sobre los marcos institucionales y metodológicos que rigen la conservación en el Perú. 

El liderazgo de Daniel Valle Basto abre una etapa donde se combinan la experiencia técnica, la sensibilidad territorial y una fuerte apuesta por lo colectivo. Su mirada apunta a consolidar lo avanzado, hacer ajustes necesarios y, sobre todo, poner a las áreas protegidas en el centro del proceso. 

"La Lista Verde no es el fin, es un medio para mejorar lo que ya existe criterio técnico y trabajo en equipo", concluye.

 

Sobre la Lista Verde 

La Lista Verde de Áreas Protegidas y Conservadas de la UICN es un estándar internacional que reconoce sitios que cumplen con criterios rigurosos de gobernanza, manejo efectivo y conservación. En Perú, el programa se implementa con el liderazgo del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP), en colaboración con la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ANEPC) y con el EAGL nacional, que actúa como cuerpo evaluador técnico., que actúa como cuerpo evaluador técnico. 

 

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