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Artículo 05 Jun, 2026

Acceso oportuno a la información climática es clave para la resiliencia frente al fenómeno de El Niño

Centrado en el llamado a la acción, el Día Mundial del Medio Ambiente 2026 se enfoca en el cambio climático. Un llamado global que destaca las señales urgentes que nos envía el planeta.

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Photo: IKA/UICN

Ciudad de Guatemala, Guatemala, 5 de junio de 2026 (UICN). El aumento del nivel del mar, incendios forestales devastadores, olas de calor, el deshielo de los glaciares son consecuencias del cambio climático que experimenta La Tierra y que requieren acciones urgentes para la construcción de resiliencia.

En el altiplano occidental de Guatemala, reconocido como uno de los lugares más vulnerables al cambio climático, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) impulsa la adopción de Soluciones basadas en la Naturaleza para enfrentar desde los territorios este desafío planetario.

A través del proyecto Altiplano Resiliente, organizaciones comunitarias y Pueblos Indígenas Mayas lideran la acción climática aplicando medidas de Adaptación basada en Ecosistemas que parten de un pilar fundamental: el conocimiento y la gestión de la información climática para conservar los ecosistemas de montaña y proteger los medios de vida de las familias productoras.

Una visión estratégica: conservación y agricultura

Las acciones de Altiplano Resiliente no son esfuerzos aislados, responden a la Visión Estratégica de la UICN. Una visión que prioriza la integración de la conservación de la biodiversidad con la transformación de los sistemas agrícolas y alimentarios. 

Al abordar la agricultura no solo como una actividad económica, sino como un ecosistema que depende de la salud del entorno, la UICN promueve una resiliencia que trasciende de unidades productivas a paisajes sostenibles.

El proyecto demuestra que la gestión integrada de cuencas y los sistemas agrícolas del futuro dependen de nuestra capacidad actual de gestionar los recursos naturales, vinculando estrechamente la salud de las cuencas con la productividad agrícola.

 

Acción climática en el Altiplano de Guatemala
IKA/UICN

 

Pronósticos estacionales: la brújula ante el fenómeno de El Niño

Ante el fenómeno de El Niño, los pronósticos estacionales se convierten en una herramienta de preparación indispensable, a partir de la cual diseñar e implementar estrategias específicas.

Como parte de las estrategias impulsadas por el proyecto, se encuentra el fortalecimiento de los sistemas de pronóstico nacionales y, crucialmente, impulsar las Mesas Técnicas Agroclimáticas (MTA) del altiplano occidental de Guatemala: Totonicapán, Quiché, Quetzaltenango y Chimaltenango.

En estas mesas, el conocimiento técnico se media y traduce en recomendaciones prácticas. Esta sinergia asegura que el pronóstico estacional sea el insumo principal para que el Sistema de Alerta Temprana (SAT) funcione como una verdadera medida de preparación, permitiendo a los productores anticiparse a los impactos esperados y reducir la incertidumbre climática.

Adaptación basada en Ecosistemas en la parcela

La preparación se materializa en el terreno mediante capacitación y acompañamiento técnico, a través de la articulación de alianzas estratégicas de socios clave de gobierno a nivel local, así como de organizaciones comunitarias lideradas principalmente por Pueblos Indígenas Mayas Mam, K’iche y K’akchiqel, mujeres y jóvenes, promoviendo prácticas que la UICN impulsa globalmente como Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN):

  • Sistemas Agroforestales (SAF): reflejan la visión de paisajes productivos biodiversos. El proyecto ha implementado más de 8,500 hectáreas de SAF.
  • Conservación de suelo y agua: prácticas críticas para mantener la vitalidad del ecosistema ante sequías. A la fecha, Altiplano Resiliente ha establecido estas obras de conservación en más de 300 hectáreas.
  • Metodología Keyline: es una SbN que incluye el sistema de línea clave, que combina el manejo de agua de lluvia con prácticas de conservación de suelo y agua, para el control de erosión y el aumento de la productividad. Se han implementado 77 parcelas de keyline (5 tipo estanque y 72 tipo silo), lo que equivale a casi 50 hectáreas, con una capacidad de más de 14 mil metros cúbicos de almacenamiento de agua, en beneficio de 77 familias.

 

Acción climática en el Altiplano de Guatemala
IKA/UICN

 

Democratización de la información y cultura climática

Para la UICN, la democratización de la información es esencial para la acción climática. El proyecto utiliza estrategias multicanal para que la información agroclimática llegue a las personas productoras en su propio idioma y contexto.

Destaca la iniciativa de la Red de Comunicadores Locales por el Clima, que ha motivado a personas locales a tomar acción e involucrarse en la difusión de la información climáticas y agroclimática.

Esta red de agentes locales es clave para crear una cultura de conocimiento climático y prevención. Al empoderar a las comunidades con datos claros y oportunos, Altiplano Resiliente está construyendo la base de una sociedad capaz de enfrentar amenazas como El Niño, alineándose con las metas de resiliencia y conservación global.

Este 5 de junio, celebramos que la ruta hacia un futuro sostenible se construye con ciencia, participación local y una visión integral de la naturaleza, que también rescata los saberes ancestrales mayas.

Proyecto de adaptación al cambio climático

Desde 2020, el proyecto Altiplano Resiliente implementa acciones para reducir el impacto del cambio climático en el ciclo hidrológico de las cuencas del altiplano guatemalteco, para aumentar la resiliencia del ecosistema y las poblaciones locales.

Altiplano Resiliente es implementado por el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN), el Ministerio de Alimentación y Ganadería (MAGA), el Instituto Nacional de Bosques (INAB), y el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH). 

Además de la UICN, el proyecto cuenta con la colaboración de la Fundación para la Conservación de los Recursos Naturales y Ambiente en Guatemala (FCG) y la Universidad Rafael Landívar (URL), gracias a fondos provenientes del GCF (Green Climate Fund) y KOICA.