Lanzamiento de la versión en español de guía para la conservación de ríos, lagos y humedales en mecanismos basados en área
A través de un seminario virtual, la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) y The Nature Conservancy (TNC), presentaron la versión en español del documento que busca potenciar la conservación de los ecosistemas de aguas continentales dentro de áreas protegidas, con un enfoque innovador e inclusivo.
Cerca de 300 profesionales de la conservación se conectaron al webinar “Gestión de Aguas Continentales: Diseño y Manejo de Áreas Protegidas”, en el que expertos de UICN América del Sur, TNC y Fundación Omacha presentaron la guía “Diseñar y manejar áreas protegidas y conservadas para promover la conservación de los ecosistemas de aguas continentales y la biodiversidad”.
La publicación —parte de la serie de informes técnicos de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas— responde a un desafío urgente: revertir la acelerada pérdida de biodiversidad en ríos, lagos y humedales, que ha disminuido en promedio un 85% desde 1970.
¿Qué hace especial a esta guía?
Gabriel Quijandría, Director Regional de la UICN para América del Sur, destacó que esta guía integra la conservación con aspectos sociales: “Algo que no puede faltar es la importancia de los ecosistemas de agua dulce como proveedores de medios de vida sostenibles, para poblaciones locales y grandes ciudades”, mencionando la situación de Iquitos, cerca de la reserva Pacaya Samiria en Perú, donde el 75% de la proteína que se consume proviene del área protegida.
Esta reserva es uno de los casos de estudio latinoamericanos incluidos en el documento, junto con la Laguna Torca (Chile), los ríos Bita y Atrato (Colombia), el río San Francisco (Argentina), la Reserva Fluvial Comunitaria Nushiño-Curaray-Villano (Ecuador), la laguna Mar Chiquita (Argentina), la reserva de caudal San Pedro Mezquital (México), los ríos Puelo y Futaleufú (Chile), y el Área de Protección de Agua Aguarico Chingual Cofanes (Ecuador).
Además, esta guía, a diferencia de las aproximaciones tradicionales centradas en tierra firme, la guía propone adaptar la conservación a la naturaleza dinámica y conectada del agua, integrando aspectos como el régimen hidrológico, la conectividad, la calidad y cantidad del agua, y la biodiversidad, según explicó Robin Abell, directora global de protección duradera del agua dulce de TNC. Esto sin dejar de mantener en el centro a las personas, incorporando explícitamente los derechos humanos, la equidad y la participación de comunidades locales e indígenas como pilares para lograr una conservación efectiva y sostenible.
El documento también destaca la necesidad de gestionar estos ecosistemas a escala de cuenca hidrográfica —es decir, entendiendo las conexiones latitudinales y longitudinales de los territorios que forman parte de la cuenca— y combina herramientas concretas de planificación, gobernanza y financiamiento con aprendizajes de experiencias reales en todo el mundo.
Ejemplos de Ecuador y Colombia
Durante el webinar, especialistas compartieron sobre los estudios de campo que incluye la guía y que permiten evidenciar el potencial de estos enfoques.
En Ecuador, por ejemplo, se destacó el desarrollo de las áreas de protección hídrica, una figura legal que permite proteger fuentes de agua clave para las comunidades. El caso del área Aguarico, Chingual y Cofanes muestra cómo, a través de procesos participativos y una gobernanza que reúne a gobiernos locales, juntas de agua y productores, es posible avanzar en la conservación y restauración de cuencas. Lorena Coronel, Coordinadora de Cuencas Resilientes de TNC Ecuador, quien presentó el caso, añadió que “estamos en una fase de buscar la construcción de un mecanismo de sostenibilidad financiera que nos permita implementar estas acciones de manera sostenida en el tiempo”.
Desde Colombia, Fernando Trujillo, Director y Fundador de Fundación Omacha, presentó el caso del río Bita, el primer sitio Ramsar designado a escala de toda una cuenca hidrográfica. Allí, más de 30 años de trabajo con comunidades, autoridades y actores productivos han permitido combinar conservación con usos sostenibles, desde turismo hasta acuerdos con el sector ganadero y forestal. “Los mecanismos legales ya están puestos ahí, pero para que sean realidad, para que en la práctica funcionen, hay que darle voz a las personas que viven en la cuenca. Hay que, de alguna manera, hacer que el país o la región entienda la importancia de esos ríos”, explicó Trujillo.
Una hoja de ruta para el futuro
El valor de este documento radica en ofrecer una hoja de ruta práctica —basada en evidencia y experiencias concretas— para gobiernos, organizaciones y comunidades que buscan fortalecer la protección de las aguas continentales.